Toma de decisiones en adolescentes
En resumen: Un estudio sobre 891 adolescentes en riesgo de trastorno del desarrollo del lenguaje (DLD) y 13372 de la población general encontró que los primeros tienen una tendencia significativamente mayor a tomar riesgos y una peor calidad en la toma de decisiones a los 11 y 14 años. Los investigadores utilizaron la Cambridge Gambling Task y una tarea de preferencia de…
Resumen del experto
¿QUÉ PASÓ?
Un estudio sobre 891 adolescentes en riesgo de trastorno del desarrollo del lenguaje (DLD) y 13372 de la población general encontró que los primeros tienen una tendencia significativamente mayor a tomar riesgos y una peor calidad en la toma de decisiones a los 11 y 14 años. Los investigadores utilizaron la Cambridge Gambling Task y una tarea de preferencia de riesgo monetario para evaluar el desempeño de los participantes. A los 11 años, los adolescentes en riesgo de DLD también mostraron un peor ajuste a los cambios en el riesgo. Sin embargo, no hubo diferencias significativas entre grupos en el ajuste del riesgo a los 14 o la preferencia de riesgo a los 17 años.
¿CÓMO NOS AFECTA?
Estos hallazgos nos importan porque sugieren que los adolescentes con DLD pueden necesitar apoyo adicional para desarrollar habilidades de toma de decisiones saludables, lo que puede impactar en su bienestar emocional y relaciones sociales. Esto puede inspirar a padres y educadores a buscar estrategias para mejorar la toma de decisiones en esta población.
🔬 INFORMACIÓN CLAVE
Adolescentes con riesgo de Trastorno Específico del Lenguaje (TEL) muestran una mayor propensión a asumir riesgos y una peor calidad en la toma de decisiones a los 11 y 14 años, aunque sus trayectorias de desarrollo en la toma de decisiones riesgosas parecen ser más lentas que deterioradas, sugiriendo un retraso en lugar de una alteración. Este estudio muestra asociación, no causalidad directa. La investigación, que incluyó a 891 adolescentes en riesgo de TEL y 13,372 del grupo general, utilizó el Cambridge Gambling Task y una tarea de preferencia de riesgo monetario, revelando diferencias significativas a edades tempranas y medias, pero no diferencias grupales en la adaptación al riesgo a los 14 años ni en la preferencia de riesgo a los 17 años.